María y Javier, ambos empleados a tiempo completo, descubrieron en 2024 que la nueva Ley de Licencia Familiar y Médica de Colorado estaba disponible. Con un ingreso familiar estable pero sin ahorros suficientes para cubrir una ausencia prolongada, necesitaban evaluar rápidamente la viabilidad de la licencia remunerada para la madre y el padre, considerando también las políticas de sus respectivos empleadores.
Tras comparar la opción de usar vacaciones acumuladas contra la licencia estatal, decidieron solicitar la cobertura de 12 semanas que ofrece el programa. La decisión implicó coordinar la notificación al empleador, reunir certificados médicos y calcular el impacto financiero, lo que les permitió planificar el cuidado del bebé sin comprometer su estabilidad económica.